pensar en que hace un año por estos días, por estas memorias, iniciaste mi adicción por el chocolate, por los abrazos, largos que parecen nunca terminar - que quieres que nunca terminen- , una adicción por las tardes frías y soleadas, Por ti.
claro que en aquel entonces no estaba del todo seguro, de lo que mi estomago, mi pensar y mi sentir predecían, mientras un par de amigas pasaban a un costado de nosotros riendo y mirándome con complicidad, mis pensamientos pertenecían a alguien que, -como en el mayor de los casos-, no tenia cabida en su mundo. pero ahí estabas tu, con tu cabello oscuro y despeinado, tu sonrisa simple y refrescante y tu presencia tímida que al principio -y debo confesar- me parecía sosa, pero que después, cual defecto perfecto, termino conquistandome. De ahí mi mala costumbre de comer chocolate y pensar en ti, malacostumbrado a recibir abrazos prolongados con sabor a ocaso, a perder el tiempo entre ojos que no eran los míos y charlas que mas bien eran silencios, silencios que hacían eco entre los arboles verdes y altos, --como infinitos- , ecos entre el otoño que se avecina, un otoño en el que me faltaran los silencios, los abrazos,el chocolate, Tú.